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Franklin Rojas |
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La gran selva |
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Amazonia. Palabra que forma en nuestra imaginación un gigantesco bosque surcado por ríos colosales. Sin embargo, una definición más precisa y aceptada por eruditos, es algo más compleja. Encontraremos definiciones políticas como los estados Amazonas de Venezuela y Brasil. Algunos científicos la restringen a la distribución de ciertos grupos de fauna y flora “emblemáticos”. Una frecuente definición es asociarla exclusivamente a la cuenca del Río Amazonas, concepto que pierde fuerza al encontrarnos la unión de esta cuenca con la cuenca del Río Orinoco a través del brazo Río Negro – Casiquiare, que las hermana y les permite intercambiar especies. Otra alternativa más amplia, se basa en la vegetación y abarca toda la hylaea, palabra griega que significa “área boscosa y lluviosa”. Esta incluiría una vasta región de casi 7.000.000 km2 de bosque tropical húmedo, ubicado al norte, centro y este de Suramérica, y que incluye toda la cuenca del Río Amazonas y el Escudo Guayanés. En este punto, debemos aclarar que hablar solo de bosques nos llevaría a malas interpretaciones, porque en medio de esta gran selva, se encuentran parches de diversos ecosistemas que van desde sabanas hasta manglares, pasando por una gran gama de tipos de bosques y ecosistemas fluviales. Quizás una mejor opción sea explicar a la Amazonia como una región de superlativos. Es compartida por nueve países, con Brasil a la cabeza y Venezuela entre estos, destacando que nos toca el privilegio de poseer la mayor parte del Pantepuy, uno de los paisajes más sobrecogedores y bellos de la tierra. Posee el más grande y continuo bosque tropical, más del 53% de los encontrados en el planeta. De sus ecosistemas entre el 80 al 90% se encuentran en condiciones prístinas. Abarca el sistema fluvial más extenso, y a varios de los ríos más importantes del mundo, donde el río Amazonas es el mayor coloso. La Amazonia nos obsequia la catarata más alta, el magnífico Salto Ángel o Kerepacupai-Merú, nombre pemón que se da a esta maravilla de la natura venezolana. En cuanto a biodiversidad, las escalas también son gigantes. La mayor parte es desconocida para la ciencia, y cada investigación arroja nuevos descubrimientos de insectos, peces, ranas, aves e incluso monos y otros mamíferos. La diversidad de plantas vasculares es superior a 40.000 especies de la cuales unas 30.000 serían endémicas de esta región, es decir, que es el único lugar del mundo donde se encuentran. Aunque se han descrito unas 3.000 especies de peces de agua dulce se estima que la cifra podría llegar a un total de 9.000 especies. De las descritas un 30% es endémico y se espera que esta proporción aumente significativamente. Ente sus endemismos más emblemáticos se incluye el gigantesco y primitivo pez “pirarucú”, magnifico espectáculo animal de casi 5 metros de longitud. Uno de lo más coloridos y conocidos representantes de la Amazonia son las guacamayas, con todas las 10 especies presentes en sus ecosistemas. Ellas son solo parte de las más de 1.300 especies de la región, donde coexisten colibríes, tángaras, crácidos y gigantescas aves de rapiña, como la poderosa águila arpía. Por otra parte, son cerca de 450 diferentes mamíferos, donde destacan en sus aguas los exclusivos y carismáticos manatíes y toninas, mientras que la selva es el reino indiscutible del yaguar. Cifras similares se repiten en otros grupos de vertebrados, pero es en invertebrados donde la megadiversidad de la Amazonia se hace abrumadora. De hecho, solo se ha logrado describir una pequeña fracción de una gran cifra aun desconocida… Por otra parte, a hablar de diversidad cultural en la Amazonia debemos remontarnos a un antes y después de la conquista de América. En ese antes se estima una población indígena en el Amazonas de 3 a 5 millones de personas, con grandes comunidades en las márgenes de los grandes ríos y cientos de pequeños pueblos nómadas o seminómadas en toda su geografía. El encuentro fue desastroso para nuestros pobladores autóctonos. Nunca se sabrá con certeza cuantas culturas fueron diezmadas o arrasadas en su totalidad. Solo entre 1900 a 1950, fechas relativamente recientes, desaparecieron en Brasil unas 80 tribus. Hoy sobreviven más de 300 etnias en toda la Amazonia. La mayoría de las 34 etnias venezolanas están en esta vasta región amazonica. Ye´kuana, Pemon, Hoti, Wothuja, Yeral, Arawakaco, Pume, Sape, Uruak, Mapoyo, Eñepa, Puinave, Baniva, Bare, Curripaco, Warekena, Piapoko, Kariña, Yavarana, yanomami, Sanemá, Warao…. Nombres sonoros que nos hablan de esas otras voces, esas otras lenguas que forman la mayor parte de la diversidad cultural y lingüística de nuestro país, y que recién ahora se le empieza a valorar y respetar. Culturas milenarias que lograron sobrevivir en ambientes frágiles sin que sus recursos fueran arrasados. En ellas se encuentra una sabiduría ancestral que tiene mucho que aportar a la soberbia cultural occidental que en unos pocos años ha logrado colocar al planeta en frente de catástrofes climáticas y extinciones masivas. Sus dioses hoy nos contemplan exigiendo una respuesta. Amazonas tiene un rostro, un rostro orgulloso y pleno, un rostro que hoy lo contemplamos en el trabajo del artista Antonio Briceño, a través de obras para las cuales solo valen los mismos calificativos superlativos que hemos usado para la Amazonia… |
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