Dr. Beltrán Lares

Otra mirada al nacimiento...

Febrero de 2008

Luego cambio, me cambia la paternidad, me cambia la lectura y las feministas, las activistas del nacimiento humanizado. Me cambian la arrogancia y la humildad que a golpes la vida me facilita con fluidez. Y tomo otro rumbo, navegando contra corriente y con una sonrisa de ilusión en la cara y la esperanza del cambio.

También cambio explorando la novedad de las cámaras digitales y la inmediatez de la foto en la pantalla que puedes borrar y repetir, sin esperar a ver los contactos. Para colmo, el teléfono celular se convierte en otra opción a pesar de aún no tener suficientes pixeles o lentes poderosos. Defectos que se compensan con la ligereza del artefacto y la ubicuidad del mismo.

Descubro entonces que la semi oscuridad es mayor cuando se pare bajo la premisa de la menor intervención y luces tenues del parto “natural”. Y busco la fotografía que capte el momento mágico de esa primera mirada mutua entre la madre y su bebé recién nacido o la mirada perdida y ensimismada de la mujer que ve hacia su interior en plena conexión con el instinto, justo antes de pujar por última vez. Son vulvas expuestas al límite y manos entrelazadas en máxima conexión para lograr la esencia sin expresar cursilería ni ser prosaico. Y entonces me sigo dando cuenta que a veces para tomar fotografías hay que parir un poco… 

Isabella Polito de Lares

El parto es NUESTRO...

Directora - Fundadora

http://www.auroramadre.com

Exponer estas imágenes es la oportunidad para generar una discusión; es la ocasión no sólo para enfrentarnos con la violencia obstétrica que padecen nuestras mujeres en las maternidades tanto públicas como privadas, sino es un gran momento para mostrar al público en general y a las mujeres con mucho mayor énfasis, que existen formas diferentes de traer a nuestros hijo(a)s al mundo: el parto humanizado. 

Las mujeres hemos perdido el espacio del parto, el nacimiento de un bebé se ha convertido en un momento mecánico, que debe ser controlado por máquinas que nos confirmen el bienestar del bebé y la madre, por personal altamente efectivo en lograr que no se sobre- pase el tiempo porque se necesitan los quirófanos para hacer más operaciones. Somos piezas de una maquinaria, de una fábrica, en la que un procedimiento va llevando a otro, hay que acelerar las contracciones, la anestesia nos tranquiliza y permite que el médico haga su trabajo, y nosotras nos quedamos más tranquilas (sumisas),  porque ya no nos duele y permitimos que invadan y maltraten nuestro cuerpo.  Y cuando nos muestran a nuestro bebé, “¡mira yo te lo saqué de la barriga!” enseguida se lo llevan porque “al bebé hay que vigilarlo”. No podemos amamantarlo ni abrazarlo. 

Las mujeres tenemos el derecho de permanecer con nuestro bebé recién nacido, los padres tienen el derecho de acompañar a su pareja en el parto, ese bebé que ella va a tener lo hicieron entre dos, y el bebé tiene el derecho de ser acogido por los brazos de sus padres. Una familia acaba de nacer, un hecho trascendental ha ocurrido en sus vidas, pero para el personal es uno más de la rutina que ven a diario con indiferencia y apatía. Humanizar el nacimiento es darle el espacio protagónico a la tríada madre-bebé-padre, tomando en cuenta sus necesidades, no sólo físicas sino también darles el apoyo psicológico, afectivo y humano que todos nos merecemos. 

El parto es uno de los hechos más trascendentales en la vida de una mujer, el nacimiento es el momento más importante en la vida de un ser humano, de cómo seamos recibidos dependerá nuestra relación con el mundo. Comprenderemos que somos bienvenidos y amados si nos acogen los brazos de nuestra madre, nos sentiremos protegidos, seguros y confiados; no tendremos miedo. Pero si como bebés nos aíslan en una caja transparente, con luces intensas, y nuestro llanto sólo sirve para que la enfermera de guardia diga que somos unos malcriados desde tan temprano, sentiremos que nuestra necesidad de ser tocados, abrazados no es importante, nuestro cuerpo se contraerá por el miedo, la desolación y la desconfianza. 

Dice el  Dr. Michel Odent (médico francés pionero del parto natural y en agua) “Para cambiar el mundo, antes hay que cambiar la forma de nacer”. La génesis de la violencia en nuestra sociedad actual está marcada por la forma como nacen nuestros bebés. El aislamiento, la insensibilidad, la forma  como esta situación se repite en el mundo entero clama porque hagamos algo, porque las mujeres tomemos cartas en el asunto, porque los gobiernos, los médicos y todos los sectores de la sociedad comprendan los cambios que debemos generar para favorecer experiencias más amorosas, sensibles y respetuosas durante el embarazo, parto y posparto.

 

Durante la última semana de mayo se celebra en el mundo el Parto Respetado, en casi todos los países se realizan actividades en torno al tema: charlas, foros y encuentros. En Venezuela el movimiento para la humanización del nacimiento aspira tener cada día más mujeres y sus familias abogando por sus bebés y por ellas mismas. Es así que nace AURORAMADRE, con la intención de divulgar y mostrar las opciones para un parto armonioso y un nacimiento sin violencia.

 

Aspiramos que esta exposición, que de mayo a julio estará en la sala NG del CELARG, sea la ocasión para generar reflexión en todos los espectadores, pero sobre todo sea un aporte para generar los cambios que tanto anhelamos, y así encaminarnos hacia la humanización del nacimiento en nuestro país.

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