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"Cómo vas a comprar yogurt donde esos árabes, si tienen cara de terroristas", "sí y los de la tienda donde compro también tienen unas caritas", "la verdad es que el de al frente también está para miedo" –y mil insensateces más. Así se fue desarrollando una conversación entre gente
ligada a los medios de comunicación. Estrato o grupo o como quieran llamarlo que, "supuestamente", tiene la información a su disposición o que, al menos, así debería ser.
"¿Sabe qué? Estos árabes sí son gente de cuidado" nos decía un taxista, y añadía "es que son tan misteriososS qué se sabe de qué pueblo vienen y por qué llegaron al país". Desconocimiento (?) que no queda solamente en estos grupos, bastante representativos, porque tanto los comunicadores como el taxista son barómetros sociales, sino que se eleva inclusive a un
ex-Presidente de la República que además se convirtió en politólogo escribiendo una "Enciclopedia" en la que define así al Islamismo: "Es una religión intransigente que inculca el fanatismo entre sus adeptos; propugna la Guerra Santa contra infieles y promete las mejores recompensas ultraterrenas a quienes en ellas murieran en defensa de su fe", dice Rodrigo Borja y continúa "El fundamentalismo moderno que conmueve al mundo con sus acciones de terrorismo y crueldad, no es más que un subproducto de las viejas prédicas de la religión islámica(sic)"
Más elocuente es el editorial con el título racista de "Septiembre negro" del periódico Espejo (nombre del prócer mestizo de la independencia, hijo de indio y mulata,), órgano del Colegio profesional de Periodistas, que dice que "Dos civilizaciones chocaron, dos formas de ver el mundo, dos cosmovisiones: la una, la occidental, laica, economicista, librepensadora,
esclava del dinero. La otra, la oriental: religiosa, fundamentalista, esclava de Alá y del Corán, con petróleo y llena de pobreza". Y se ratifica: "La primera, democrática y adoradora de la tecnologíaS; la otra, monárquica, o al menos con líderes vitalicios, adoradora del desierto y de la luna, y creyente en la vida después de la muerte" Y refiriéndose a las formas de matar, dice que "El segundo (contendiente, el oriental), mata sin pudor ni vergüenza, con el arma del terrorismo; el primero (occidental) mata con disimulo usando el arma del hambre y la miseria de los demás"
Y es que parece que el conocimiento que, sobre los pueblos de Medio Oriente y el Asia Central, se tiene en este país es ínfimo. Quienes fuimos formados en la religión católica, es decir la gran mayoría de ecuatorianos, oímos siempre de los "infieles y salvajes", cuando se referían a esos seres de cultura milenaria. Nos han ocultado, los educadores, su aporte a la civilización humana, sin decirnos que fueron ellos los que inventaron los números arábigos, quitándonos el peso de poner equis e íes y otras letras romanas en las expresiones de lo cuantificable, legándonos además el cero, el álgebra, los logaritmos, la química, la lógica de Al-Kindi, la metalurgia, la astronomía, la farmacología o la primera obra influyente sobre clasificación de las ciencias de Al- Farabi "el segundo aristóteles".
Nos escondieron la trascendencia del pensamiento de Averroes, que sí comentó La república de Platón, o el del gran filósofo Ibn Siná o Avicena, cuyo pensamiento peripatético influyó sin duda en el pensamiento islámico y el latino, en la ontología y en Tomás de Aquino, Bacon y Duns Escoto. Jamás recalcaron que Hispania no había sido invadida como creían, que los árabes llevaron el pan a Europa que, como la papa de nuestros Andes, salvó a los europeos de la extinción por hambre, que su geometría y su física quedó plasmada en arte en la incomparable Alhambra, que nos dejaron el cante jondo y la guitarra, además del sonido mágico de la letra jota y el ojalá y el hola que usamos mientras estamos despiertos en esta América conquistada desde España y el Vaticano, en aquella tenebrosa y anterior cruzada que aniquiló a millones de humanos y se enriqueció robando, con el pretexto, fundamentalista, de que los herejes, impíos, satánicos, conozcan "al único Dios verdadero". (Aclaración oportuna: estamos hablando de 1492.
Lo que pasa es que las cruzadas tienen siempre un mismo pretexto).
Es más inexplicable el desconocimiento, si tomamos en cuenta que en el último período han sido los descendientes de los árabes, entre otros, quienes han dirigido este país o han participado en la vida nacional.
¿Acaso nos olvidamos que, mal o bien, varios políticos, empresarios y dos recientes presidentes, elegidos en votación popular, tienen sus cercanos orígenes en esas tierras "misteriosas"?: Abdalá Bucaram, Presidente de la República; su tío Asaad Bucaram, quien influyó en la política ecuatoriana en dos décadas, Alcalde de Guayaquil, legislador y casi Presidente del
Ecuador (casi porque cuestionaron el lugar de su nacimiento); Jamil Mahauad, Presidente del Ecuador; Jaime Nebot Saadi, actual Alcalde de Guayaquil y también casi Presidente; Alberto Dahik, Vicepresidente del país; Pedro Saad Niyaim, que fuera Secretario General del Partido Comunista y Senador y su hijo ex- ministro, ex embajador y escritor y su nieto dramaturgo; los Abedrabo, Touma, Adoum, Saud, Isaías, Eljuri, Bujasse, Dassum, Aquim, Becdach y más familias que tienen nombres comunes para todos y que han participado, en buena parte, en el proceso económico del Ecuador en el pasado siglo.
Cuando llegan estas reacciones viscerales y preocupantes, empezamos ya a hablar de los primeros "efectos colaterales" de la guerra lanzada por el Presidente Bush. Estos efectos que se han traducido también en seguimientos a los árabes residentes en el país, en detenciones, legales unas, ilegales otras, prejuiciadas todas, en vigilancia de sus locales y, lo más doloroso, en una marcada ausencia de clientes para aquellos que la atención al público es su forma de vida.
¿Otro grupo contra quien enfilar el existente racismo de una sociedad "occidental" por siglos racista? ¿De eso se trata "también" esta nueva "Cruzada" del siglo XXI? ¿Se desata en el mundo una guerra entre fundamentalistas? ¿No es acaso, exactamente lo mismo decir: "el que no está
con nosotros está contra nosotros"?
No todas las respuestas están ahí. Los hechos nos dicen que de un lado tenemos a los líderes talibán que guían la vida de sus seguidores amparados en el feudalismo y el analfabetismo hacia actos atroces y, del otro lado, tenemos a los maestros de la guerra que guían los actos de sus seguidores amparados en la CNN y otros medios de información, igual o más efectivos
que el atraso, hacia hechos igualmente atroces. O ¿cómo justifican el ataque al fantasma de su ex-socio Bin Laden, en un país que se debate en la guerra y la hambruna?
Y puesto que el olor a sangre es excitante, seguirán después, nuevas cruzadas, si la de Afganistán y Medio Oriente es exitosa. La América Latina, con Colombia en la mira y el Ecuador a su lado, agotada por la miseria y su deuda impagable, puede ser un bocado apetecible. O el Africa
subsahariana devastada por el saqueo colonial, el hambre y el SIDA. O la parte de Asia que no ha sucumbido a sus designios.
Todo pretexto sirve para hacer crecer los imperios. Así nos cuenta la historia.
Pero también tenemos noticias de sus decadencias. Así nos cuenta la historia. |