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Las mentiras de Occidente Heinz Dieterrich Steffan (Nueva Radio), 27 de octubre del 2001 Correo enviado por: Revista Koeyu Latinoamericano, koeyu@cantv.net Telefax: (258 - 212) 481 77 40, Caracas |
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Las mentiras de los medios de comunicación del Primer Mundo y de sus funcionarios gubernamentales, sobre la guerra contra Afganistán son asombrosas. Confiando en la "corta" memoria de los ciudadanos y su escaso nivel teórico, los heraldos de la prensa libre y democracia occidental no escatiman falsedades ni engaños para manipular a la opinión pública mundial. Entre esas mentiras se encuentra la creciente campaña que trata de vincular a los Talibán con el narcotráfico. La verdad es esta: después de la invasión soviética a Afganistán en 1979, la Central de Inteligencia (CIA) estadounidense y su contraparte pakistaní, el Inter Servicios de Inteligencia (ISI), establecieron una extensa red de laboratorios de heroína en las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán, para financiar la guerra contra la URSS. El opio procesado en esos laboratorios provenía de los campesinos que fueron obligados por los guerrilleros afganos (mujahedines) a cultivar la planta como "impuesto revolucionario". Dentro de dos años de la Cuando los Talibán llegaron al poder en 1995, la práctica del cultivo de opio seguía con tal magnitud que Afganistán produjo en 1999 el 75 por ciento del opio mundial y en el año 2000, el 70 por ciento. Sin embargo, en el año en curso, los Talibán prohibieron los cultivos y esa medida redujo el volumen mundial, según fuentes de la ONU, en un sesenta por ciento. Pero, mientras los Talibán reprimieron los cultivos, la Alianza del Norte ---el aliado principal de Washington y del Primer Mundo en la guerra contra los Talibán--- incrementó su producción, cosechando entre 120 y 150 toneladas anuales, equivalentes a un valor de 30 a 50 millones de dólares. Es decir, Una segunda quimera es la del temible aparato militar de los Talibán y de la guerra que Occidente está librando. En Afganistán no hay una guerra, es decir un conflicto bélico entre las fuerzas armadas de dos Estados soberanos, sino la matanza de los miembros de una milicia autóctona tribal Otro mito de los arquitectos de la guerra se refiere a la destrucción de los campamentos del movimiento de bin Laden en Afganistán como uno de los objetivos centrales de los bombardeos. Cuando la CIA y el ISI crearon la infraestructura para el entrenamiento de los mujahedines anti-soviéticos no pudieron hacerlo dentro de Afganistán, porque estaba ocupado por el Ejército Como tampoco encuentra cabida el hecho de que el Talibán es una criatura generada por Washington y Pakistán. Cuando la invasión soviética, Washington decidió que el entrenamiento militar de fuerzas islámicas y su conversión en guerreros del Yihad podía ser el vehículo definitivo para destruir a la Unión Soviética. Después de la retirada del Ejército Rojo, esos guerrilleros Otro sainete de la mercadotecnia política estadounidense es el topos de que Washington quiere establecer la democracia en Afganistán. Washington es la principal potencia destructora de la democracia en el Tercer Mundo y Afganistán no es la excepción. Durante muchos años, Estados Unidos no hizo nada para combatir a la dictadura de los Talibán que de manera criminal reprimía los derechos humanos de las mujeres y de todo disidente, producía heroína y destruía el patrimonio cultural budhista de la humanidad en ese país. Así mismo, su principal aliado asiático en la guerra es la dictadura militar del general Musharraf, en Pakistán. Las repúblicas centro-asiáticas, a su vez, son gobernadas por la vieja nomenclatura corrupta del socialismo En Medio Oriente, Washington es el aliado incondicional de Israel, cuyo gobierno practica sistemáticamente desde hace medio siglo casi todas las formas del terrorismo de Estado. En Kuwait, después de la retirada de las fuerzas iraquíes la Casa Blanca no instaló la democracia, sino restableció la corrupta dinastía real en el poder. Y cuando estuvo en condiciones de retirar el criminal régimen de Saddam Husseín ---otro aliado íntimo desde hace mucho tiempo- del poder, para permitir la autodeterminación y la democracia a su pueblo y a los kurdos, lo mantuvo incólume para proteger sus intereses económicos y políticos en la región. Arabia Saudita y los demás reinados mercantil-feudales de la región consideran a la democracia y los derechos humanos manifestaciones del libertinaje occidental que tienen que ser reprimidos. En Egipto, la dictadura de Hosni Musbarak gana las elecciones libres con el 98 por ciento de los votos populares y la dictadura militar en Argelia ni pierde su tiempo con fachadas democráticas. En el concierto de mentiras no podía faltar el supuesto carácter humanístico de la intervención. Para enfatizarlo, Estados Unidos tiró 37 mil 500 raciones de "ayuda humanitaria" desde aviones en misión nocturna sobre Afganistán. Cada una cuesta alrededor de un dólar y medio y viene con un Habría que decir mucho más sobre la avalancha de las mentiras occidentales, incluyendo aquella de la "guerra religiosa" (Alain Touraine) y del "nihilismo apocalíptico" (profesor de Harvard) que supuestamente motiva a los terroristas. Pero por suerte, una parte considerable de la prensa y de |