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Carlos Fuentes y la guerra en Irak |
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Entrevista a Carlos Fuentes por Araceli Uriarte |
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Araceli Uriarte de la BBC conversó con el autor sobre la guerra en Irak, el papel de los medios, el lenguaje y el futuro del mundo, entre otras cosas, temas también abordados en el foro "América Latina y la Guerra Global" realizado hace poco en México. ¿Qué diferencias encuentra usted entre esta guerra y otras anteriores?
Es decir que ésta es una situación que se puede repetir. Ya se está dando en el Medio Oriente, en el caso de Israel y Palestina, y se puede dar en el caso de la India y Pakistán o Corea del Norte y Japón o entre Turquía y el sector kurdo de Irak. Estamos frente a una teoría que autoriza una guerra sin fin. Esto es lo que significa la nueva política iniciada por George W. Bush. ¿Hasta dónde esto puede provocar miedo? Por fortuna hay países sin miedo. Uno de los efectos de la actual situación ha sido la ruptura de la unidad europea y a Dios gracias Francia y Alemania han tomado posiciones de independencia frente a las políticas imperiales de George W. Bush y creo que la opinión pública los apoya. En cambio, la opinión pública de España, Italia y de Gran Bretaña, no apoya la posición de sus gobiernos. Hay que celebrar la explosión de la opinión pública en contra de la guerra, como vanguardia de sus propios gobiernos y medios de información. Yo no quiero ser pesimista, quiero pensar que se puede construir otro polo en las relaciones internacionales, que la monopolaridad es una aberración tanto física como política. Yo sostenía la tesis de que Europa y América Latina traten de ser los constructores de otro polo de legalidad en beneficio de los propios Estados Unidos. Por fortuna, el gobierno de George W. Bush no es eterno. Va a causar, está causando y ha causado un enorme daño, pero puede que dentro de dos años sea sustituido. ¿Cuál es el futuro de un mundo en el que este tipo de cosas están comenzando a ocurrir? ¿Es un mundo más peligroso? Es un mundo infinitamente más peligroso, un mundo que vive un estado de guerra permanente donde cada vez se abren más frentes, los agravios se vuelven más selectivos y se pierde el multilateralismo que es la única fórmula legal de relación entre las naciones. Es decir que una sola nación decide hacer lo que le da la gana. Por fortuna hay oposición. Se le hace un daño a EE.UU. doblegándose ante ellos y siguiendo de manera dócil sus iniciativas como lo ha hecho, para la vergüenza de España, José María Aznar. ¿Qué está ocurriendo con el lenguaje que se está utilizando en la guerra? Ojalá podamos volver al diálogo, al uso racional de la palabra. Convencer y dejarse convencer por el otro. Eso es lo que no está sucediendo. Ni siquiera hay dos fundamentalismos en este caso (como por ejemplo al-Qaeda y la Casa Blanca). El pobrecito de Saddam Hussein, que es un tiranuelo de quinta, ni siquiera es fundamentalista. Es enemigo del fundamentalismo, de manera que el lenguaje fundamentalista es propiedad de algunos terroristas islámicos por un lado y del gobierno de Bush por el otro. Los demás países intentan introducir una dosis de racionalidad y de diálogo en el discurso internacional. Pero hay gente que está convencida. ¿Cuál es ese discurso que convence a la gente de que esta guerra es justa? Es el discurso del patrioterismo, que siempre se da al inicio de una guerra. En el inicio de la guerra de Vietnam, la respuesta de la opinión pública estadounidense era absolutamente a favor de la guerra y del presidente Johnson y la consigna era "My country, right or wrong" ("Mi país, acertado o equivocado"). Luego de cuatro años, la opinión pública se volteó completamente contra el presidente Johnson, impidió su reelección y creó grandes conflictos dentro de EE.UU. Yo creo que va a pasar un poco lo mismo, cuando empiecen a llegar los soldados muertos y se piense más claramente este asunto y cuando se acentúe el descenso de la economía estadounidense. Allí llegará el momento de elegir dentro de dos años, y recuerde lo que le pasó a George Bush padre que era un hombre mucho más racional que su hijo. Aquí hay un elemento freudiano de decir "papá yo tengo más huevos que tú". El hecho es que la opinión pública puede cambiar. ¿Cómo ve usted la situación de los medios de comunicación? La veo muy grave, porque se trata de limitar a los medios de información. Ya conocemos demasiados casos en EE.UU. y Gran Bretaña donde se les ha callado la boca a los periodistas. Por ejemplo, el caso de Peter Arnett y muchos más. Pero lo que me llama la atención es que haya más de una voz en la información de la guerra, el surgimiento de al-Jazeera significa que estamos oyendo y viendo a la otra parte. También, la opinión pública ha rebasado a los gobiernos y a los medios de comunicación. Éste es un hecho notable. Era imposible imaginarse hace diez años por ejemplo que en Barcelona podía haber una manifestación de dos millones de personas cada semana. Y esto pasa en muchas partes. ¿Podemos comparar la situación en Irak a los tiempos de la colonia donde los que llegaban imponían su cultura? Es muy ingenuo de parte de EE.UU. pensar que pueden llegar a Irak y cambiar una cultura milenaria, que además es la cuna de la civilización, con raíces culturales, religiosas muy hondas y que no pueden ser extirpadas para crear no sé bien qué, porque EE.UU. no se va a regenerar en Irak. Lo más probable, como sucede en Afganistán, es que surjan los señores de la guerra, que haya una división profunda entre los kurdos, los sunitas y chiítas, que sea ingobernable el país y que posteriormente, ya liberados de Saddam Hussein, EE.UU. -como es su costumbre- abandone a ese país. O puede pasar que se establezca un pro consulado estadounidense, como sucedió en Japón con McArthur, pero allí había una dinastía, una continuidad dinástica e imperial representada por Hiroito. En cambio, esa legitimidad no se va a dar en Irak. Cambiar la cultura de Mesopotamia, de la vieja Babilonia... eso no se va a cambiar ni a la fuerza, ni de la noche a la mañana. En el caso de América Latina, ¿cuáles pueden ser las repercusiones de lo que está ocurriendo en Medio Oriente? Yo no sé si dar las gracias de que América Latina está en el cesto del olvido de EE.UU. en este momento y considerarlo como una bendición ya que nos permite afrontar determinados problemas que se nos acercan, como la identificación de la democracia política con esa democracia que la gente exige en términos de techo, pan, educación que es lo que los latinoamericanos quisieran identificar con la democracia y no siempre sucede. Esto puede ponernos en peligro de un regreso al autoritarismo. Espero que no suceda. Pero precisamente nuestro alejamiento de los focos de conflicto internacional, quizá nos dé tiempo de poner nuestras propias casas en orden. ¿Cree que los conceptos de libertad y democracia deben redefinirse? No, son conceptos muy válidos. La libertad nunca se alcanza plenamente. Somos mortales al fin y al cabo. La libertad es algo que se define por la búsqueda de la libertad. Se es libre cuando se busca la libertad, no cuando uno está sometido o abandona la idea de la libertad. Desde una cárcel alguien puede ser libre porque está anhelando la libertad. En cuanto a la democracia, es un sistema político, el menos malo de todos, como dijo (el ex primer ministro británico) Winston Churchill. |