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Mensaje Día Mundial del Teatro |
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Tankred Dorst Dramaturgo alemán, narrador, cineasta, autor de piezas radiofónicas, traductor. |
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23 de marzo de 2003 |
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Durante dos mil años, el teatro ha servido al mundo de espejo, ha planteado la situación del hombre. La tragedia reflejaba la vida como un destino fatal; la comedia muy a menudo, también. El hombre estaba plagado de defectos, se equivocaba inexorablemente, luchaba con sus circunstancias, ansiaba el poder y era débil, pérfido e ingenuo; tenía la inocente alegría del ignorante y enfermaba de Dios. Ahora oigo decir que nuestra vida ya no es abarcable con los medios tradicionales del teatro, ni con la dramaturgia tradicional, y, por lo tanto, ya no sería posible contar historias. En su lugar habría textos de diversa índole, sin diálogos, reemplazados por enunciados y declaraciones sin ninguna acción dramática. En el horizonte de nuestras vidas emerge ya otra especie humana muy diferente: seres clonados y manipulados genéticamente a voluntad. Este nuevo tipo de hombre infalible - si llegara a existir- no precisaría ya del teatro tal como nosotros lo conocemos. Los conflictos que el teatro plantea, le resultarían incomprensibles. Pero el futuro no lo conocemos. Creo que deberíamos con toda la fuerza y todo el talento que nos ha sido dado -por quien no sabemos- tratar de defender nuestro presente maligno, bello y lleno de imperfecciones, nuestros sueños irracionales y nuestros esfuerzos, aunque sean inútiles, contra el futuro incierto. Tenemos medios para ello: el teatro es un arte impuro y en esto radica su fuerza vital. Utiliza sin miramientos todo lo que se le pueda cruzar por el camino. Siempre traiciona sus propios principios. No está a salvo de las modas vigentes de la época, se sirve de la imaginería de otros medios, se expresa a veces con lentitud, otras con vivacidad, tartamudea, enmudece, es exagerado, extravagante y banal, se esconde, destruye historias y no obstante las cuenta. Tengo la esperanza de que el teatro siempre se llena de vida, mientras los hombres sientan la necesidad de presentarse y mostrarse mutuamente cómo son, cómo no son y cómo deberían ser. Sí,. ¡que viva el Teatro! Es uno de los grandes inventos de la humanidad, tan grande y tan básico para el hombre como el invento de la rueda o el dominio del fuego. |