El Estado más poderoso en la historia ha proclamado que intenta
controlar el mundo por la fuerza, la dimensión en la cual éste es rey
supremo.
El presidente Bush y su cohorte evidentemente creen que el significado
de la violencia en sus manos es tan extraordinario que ellos pueden
desechar con desdén a cualquiera que se atraviese en su camino.
Las consecuencias pueden ser catastróficas en Irak y alrededor del
mundo. Los Estados Unidos pueden cosechar una andanada de
retaliaciones terroristas y escalar la posibilidad de un Armagedón
nuclear.
¿Bush, Cheney, Rumsfield y compañía están comprometidos con una
ambición imperial, como lo dijo G. John Ikenberry en el número de
Foreign Affairs de setiembre/octubre? ¿Un mundo unipolar en el cual
los Estados Unidos no tienen un competidor a la par? y en el cual
¿ningún Estado o coalición podrá nunca desafiarlo como líder global,
protector y coactor?
Esa ambición seguramente incluye un control mucho más expandido sobre
los recursos del Golfo Pérsico y de bases militares para imponer su
forma preferida de orden en la región.
Incluso antes de que la administración empezara a batir los tambores
de la guerra contra Irak, estaban llenos de advertencias que las
aventuras de los Estados Unidos llevarían a la proliferación de armas
de destrucción masiva, así como de terror, fuera por disuasión o por
venganza.
Actualmente Washington le está enseñando al mundo una lección horrible
y peligrosa: si usted se quiere defender de nosotros, usted debe tener
una buena mímica como la de Corea del Norte y poseer una amenaza
militar creíble. De otra manera nosotros lo demoleremos.
¿Hay buenas razones para creer que una guerra contra Irak tiene esa
intención, en parte, para demostrar lo que se puede esperar cuando el
imperio decide dar un golpe? dado que guerra es difícilmente el
término apropiado, dada la enorme diferencia de fuerzas.
Una avalancha de propaganda advierte que si nosotros no detenemos a
Saddam Hussein hoy él nos destruirá mañana.
El pasado octubre, cuando el Congreso le otorgó al Presidente la
autoridad para ir a la guerra, era para ¿defender la seguridad
nacional de los Estados Unidos contra las continuas amenazas poseídas
por Irak?
Pero ninguno de los países vecinos a Irak parece estar muy preocupado
de Saddam, aunque muchos de ellos puede odiar al tirano asesino.
Esto es quizás porque los vecinos saben que el pueblo iraquí está
apenas en el filo de la supervivencia. Irak se ha convertido en uno de
los países más débiles de la región. Tal como lo subraya un informe de
la Academia Americana de las Artes y las Ciencias, los gastos iraquíes
tanto económicos como militares son apenas una fracción de los de
algunos de sus vecinos, incluido Kuwait, que tiene apenas un 10% de la
población iraquí.
La verdad, en los últimos años, países cercanos han tratado de
reintegrar Irak a la región, incluidos Irán y Kuwait, ambos invadidos
por Irak.
Saddam se benefició del apoyo de los Estados Unidos a lo largo de la
guerra con Irán y aún después, hasta el día en que invadió Kuwait.
Esos responsables están en buena parte de regreso al timón en
Washington hoy.
Reagan y la anterior administración Bush le otorgaron ayuda a Saddam,
junto con el conocimiento para desarrollar armas de destrucción, y eso
fue antes cuando él era mucho más peligroso de lo que es ahora, y
había cometido sus peores crímenes, como asesinar a millares de kurdos
con gas venenoso.
Un final al régimen de Saddam le quitaría un enorme peso a la gente de
Irak. Hay buenas razones para creer que él sufriría el destino de
Ceasescu y otros tiranos viciosos si la sociedad iraquí no estuviera
devastada por las duras sanciones que forzan a la población a confiar
en Saddam para sobrevivir mientras lo fortalecen a él y su pandilla.
Saddam permanece como una terrible amenaza para aquellos que están
dentro de su alcance.
Hoy, su alcance no se extiende más allá de sus propios dominios,
aunque es probable que una agresión de los Estados Unidos pudiera
inspirar una nueva generación de terroristas basados en la venganza, y
podrían inducir a Irak a llevar a cabo acciones terroristas que se
sospechan que ya pueden estar listas.
El año pasado una fuerza de tarea encabezada por Gary Hart y Warren
Rudman preparó un informe para el Consejo de Relaciones
Internacionales ¿América - Still Unprepared, Still in Danger?
(¿América aún sin preparación, aún en peligro?). Este previene de
probables ataques terroristas que podrían ser mucho peores que los del
9-11, inclusive con el uso de armas de destrucción masiva en este
país, peligro que se convierte ¿más urgente por los prospectos de los
Estados Unidos yendo a una guerra contra Irak?
Actualmente Saddam tiene toda razón para mantener bajo estricto
control cualquier arma química y biológica que Irak pudiera tener. El
no suministraría tales armas a los Osama bin Laden del mundo, quienes
representan una terrible amenaza inclusive para el mismo Saddam,
tomando distancia de la reacción que produciría si hubiera siquiera
una insinuación de que tal transacción mortal pudiera llevarse a cabo.