Miguel Ángel Nieves

Irán adentro

En esta muestra fotográfica, la memoria viva se encuentra acompañada por la mirada telúrica. En ella se devela la riqueza de un país poseedor de una cultura milenaria. Las labores se presentan como herencia ancestral que modela conductas, maneras de vivir, de percibir el mundo, de compartir la dicha que la cercanía produce; en fin, la postura de un pueblo que –mediante su sabiduría, expuesta en la vida diaria y doméstica de sus pobladores– sigue resistiéndose ante un mundo moderno y mecanizado. Gente que no está contaminada por la intervención de la cultura importada que occidente quiere plantear en su intento fútil de homogenizar. La máquina y la sofisticación no encajan en este mundo simple por lo profundo de su ser.

La felicidad que esta gente lleva por dentro la inspira su vida tradicional, porque la hace honesta y hermana a lo esencial.  Esta emoción que convida a disparar la cámara se recrea como vaso comunicante de un tiempo dual: por una parte, la cotidianidad en la que conviven el hombre y la naturaleza en sagrada comunión; y por otra, el juego perverso de la descalificación que se maneja en la mesa global de la acción hacia un universo echó raíces en los primeros pasos de la historia de la humanidad. De cualquier forma, es alentador conocer mediante este conjunto de imágenes la fortaleza milenaria que, aún hoy, conforma a la cultura persa.

La mirada detrás de la cámara se concentra en captar el rasgo íntimo que en lo público subyace. Rostros, faenas, oficios religiosos y diversiones concretan la delicada filigrana de la mirada espiritual de una parte de esta nación. Quizá con la urgencia de no tener que ver estas costumbres, con el paso del tiempo, desde  el sombrío desván de la nostalgia.                                                

Pastora en su faena cotidiana, Mazandaran, 2003

Impresión digital

30 x 40 cm

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