Poemas de Hafez Shirazi

Gran maestro y poeta iraní del siglo XIV

El palacio del deseo

el poema en persa

El palacio del deseo tiene cimientos muy frágiles, ven,

trae vino, que están en el aire lo cimientos de la vida.

 

Esclavo soy del virtuoso que, bajo este índigo círculo,

exento está de albergar los colores del apego.

 

Un consejo te doy, apréndelo y aplícalo,

pues este dicho recuerdo de mi maestro:

 

«No esperes que tan frágil mundo cumpla con su compromiso.

Es el novio de mil novias ese anciano.»

 

Anoche, hallándome en la taberna, ebrio y desastrado,

¿sabes qué nueva me dio el ángel del misterio?

«oOh, tú, de alta mirada, halcón real que habitas en el árbol

                                                                        del séptimo cielo,

tu morada no es este rincón de sufrimiento!,

 

desde la alta torre del trono, te están llamando.

¿Qué te sucede? ¿Tan hondo has caído en esta trampa?»

 

No acojas la tristeza del mundo y no olvides mi consejo,

pues uno que está en la vía esta máxima me dijo:

 

«Confórmate con lo que tienes, desata el nudo de tu ceño,

no está abierta ni para ti ni para mí la puerta de la elección.»

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Bosque nublado, carretera de Haris, Provincia de Mazandaran, 2002

Impresión digital

30 x 40 cm 

No te sientes sin vino ni amante

el poema en persa

La rosa junto  mí, vino en la copa, a vista del amado;

en un día tal, el rey del universo se vuelve mi esclavo.

 

Todo mi oído está en el son de la flauta y la música del arpa.

mi ojo todo, en su labio granate y en la copa que baila.

 

En nuestro credo, oíd, lícito es el beber vino,

mas, oh floral ciprés, sin tu rostro es ilícito.

 

Para este encuentro al cenáculo no traigas vela,

que esta noche la luna de su rostro está llena.

 

Del sabor del terrón y del azúcar no digas nada,

porque ese labio suyo tan dulce a mí me sacia.

 

Y ahorrad el perfume cuando juntos estemos,

que, sin cesar, nos halaga el olfato su cabello.

 

Mientras mi corazón guarde el tesoro de la tristeza

                                                                      que me causas,

un rincón de la taberna será siempre mi morada.

 

Bebedores de vino, bohemio, jugadores con los ojos somos,

y en esta ciudad, ¿quién es el que no es como nosotros?

 

No habléis con el alguacil de la culpa nuestra,

también es su intento el beber sin tregua. 

 

Hafez, no te sientes sin vino ni amante instante alguno:

día es del jazmín, día de la rosa y fiesta de ayuno. 

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Deforestación en la selva de la cordillera del norte, 2002

Impresión digital

30 x 40 cm

Recientemente se estableció que esta selva tiene 10 mil años. Hay poco esfuerzo para conservarla

Me libero y me levanto

el poema en persa

Las albricias de tu encuentro, ¿dónde están?, que de la vida

                                                     me libero y me levanto.

Soy el ave celeste y de la trampa del mundo me libero y

                                                                             me levanto.

 

Si me llamas tu esclavo, juro por tu señorío

que del reino de la existencia y del lugar me libero y me levanto.

 

Oh Dios, de la nube conductora haz que llegue la lluvia,

antes de que, como polvo, del centro me libere y me levante.

 

En mi tumba, con vinos y juglares, siéntate,

que, por tu olor, de la fosa bailando me libero y me levanto.

 

Ponte en pie y muestra tu figura, oh ídolo de movimientos

                                                                                  suaves,

que de la vida y del mundo dando palmas me libero

                                                   y me levanto.

 

Estréchame fuertemente una noche, aunque soy viejo,

que a tu lado, al alba, me libero y joven me levanto.

 

En el día de la muerte dame un momento para que

                                                                        como Hafez,

de la vida y del mundo me libere y me levante. 

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Tres hermanas en la selva de la cordillera al norte de Irán, 2002

Impresión digital

30 x 40 cm

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