Dora Dávila Mendoza

Don Rómulo Gallegos Rómulo en sus condecoraciones: símbolos, respeto y honorabilidad  

Apenas dos meses después del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, en marzo de 1958, regresa a Venezuela don Rómulo Gallegos cargado de un especial equipaje: el cuerpo de su siempre amada doña Teotiste, para ser inhumado en el cementerio General del Sur; casi ocho años de exilio lleno de experiencias; y una gloria de escritor que los años turbulentos de la dictadura le habían eclipsado, quizás con cierta injusticia.

Fue justamente en ese año, tiempo de renaceres nacionales, o de nuevos procesos políticos, cuando el maestro recibiera varios Honoris Causa de universidades venezolanas, así como una diversidad de premios y condecoraciones que mostraban un reconocimiento a su labor de político opositor, revestido, desde luego, de la gran aureola de escritor que ya disfrutaba ampliamente desde los años 30 cuando su novela Doña Bárbara se convirtiera en un éxito internacional. 

Además de estos Honoris Causa que habían respondido, probablemente, a la efervescencia que la coyuntura política imponía, años antes, Rómulo Gallegos había sido merecedor de honores que hablaban de un maestro dedicado a la enseñanza. Desde su labor narrativa y pedagógica, Gallegos fue merecedor de reconocimientos de diversa índole, símbolos que hablan de un personaje “curioso” que desde el cine o la enseñanza en diversas escuelas lo retratan más allá del escritor o del político opositor. 

Desde la simbología de una medalla y el reconocimiento que implica, esas condecoraciones retratan la imagen y figura de un hombre sencillo de cuyo respeto y honorabilidad se puede ofrecer una historia más accesible.

Rómulo Gallegos en el acto de entrega del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Columbia, 1948
Fotografía en blanco y negro
20,5 x 25,5 cm
Colección Sonia Gallegos, Caracas
Rómulo Gallegos en el acto de recepción del Doctorado Honoris Causa, Facultad de Humanidades, Universidad Central de Venezuela, Caracas, marzo de 1958
Fotografías en blanco y negro
Colección documental Museo Rómulo Gallegos, Fundación Celarg

Rafael Fernández Heres

Ideas educativas de Rómulo Gallegos  

El cambio político que vivió Venezuela a fines de 1908 con la llegada de Juan Vicente Gómez al poder y la incorporación del doctor Samuel Darío Maldonado al gobierno para desempeñar las funciones de ministro de Instrucción Pública, ofrecían signos esperanzadores para un nuevo destino de la educación venezolana. El ministro Maldonado, hombre de formación positivista, planteaba el proyecto de renovación bajo la directriz de un plan de organización de la instrucción pública. El anuncio de estas iniciativas le planteó al entonces joven Rómulo Gallegos la necesidad de escribir en La Alborada una serie de artículos sobre las reformas puntuales que debían hacerse en el régimen educativo venezolano, comenzando por señalar que la primera enmienda a emprender era la de educar para la libertad.  

De las reflexiones de Gallegos expuestas en su ensayo «El factor educación» en la citada revista, se pueden extraer interesantes ideas para elevar el tono del pensar y del quehacer pedagógicos. Constituyen, sin duda alguna, las expresiones educacionistas de las más hermosas que conoce el siglo XX venezolano. Es un pensamiento que rompe con el modelo tradicional que atraía la adhesión generalizada, por la orientación naturalista que lo dirige. A través de un discurso coherente, Gallegos examina los más variados aspectos del régimen educativo venezolano proponiendo, a medida que los asoma, soluciones de mucho interés. Su ideario educativo pone énfasis en la formación del carácter y en inculcar el respeto y amor a la ley y a los verdaderos ideales humanos. 

Su posición se define en pro de la dignidad de la persona y de la conveniencia de una educación que la fortalezca para transitar las rutas de la vida, rechazando lo que llamó el «prevalecimiento de las pedagogías de lo práctico». Ello no significa aversión a la técnica, sino interés por una técnica al servicio del hombre para evitar que el «espíritu de la máquina (...) le imprima carácter al modo actual de la cultura humana». Esa posición hace de Rómulo Gallegos una figura ejemplar y representativa de un magisterio inspirado en los valores superiores del Humanismo.

Rómulo Gallegos impone ofrenda floral al monumento de Abraham Lincoln, Washington D.C., 1948
Fotografía en blanco y negro
25 x 20 cm
Colección Sonia Gallegos, Caracas

Roberto Hernández Montoya

El Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos  

 

Creado el 30 de julio de 1974, el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) estuvo adscrito en sus comienzos al Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (Inciba). Con la desaparición del Inciba y la creación del Consejo Nacional de la Cultura (Conac), pasó a depender de este último organismo. En 1985 adquiere carácter jurídico de Fundación, circunstancia ésta que le posibilita instrumentar planes y proyectos propios de carácter académico y divulgativo. 

De acuerdo con las bases estatutarias que le confieren entidad propia, la misión del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos se concreta en la producción de conocimientos en la búsqueda de «la integración de América Latina y el Caribe a través de la cultura». En ese sentido, la Dirección de Estudios e Investigaciones constituye la piedra angular de su estructura organizativa.

Pero el Celarg no se limita a la investigación, también toma en cuenta el estímulo a la creación, para lo cual auspicia talleres de formación que, con carácter anual, estimulan a jóvenes creadores en campos como la poesía, la narrativa, la dramaturgia y el ensayo. 

Es también significativa la labor del Celarg como instituto que instrumenta los proyectos del Estado venezolano en lo que se relaciona con la proyección de la literatura y el pensamiento latinoamericanos. En tal sentido, esta Institución es la responsable de convocar y conceder uno de los premios de novela más importante en lengua castellana, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. También le corresponde la convocatoria del Premio Internacional de Ensayo Mariano Picón Salas y el Premio de Poesía Fernando Paz Castillo.

Es importante mencionar la significativa labor de difusión del pensamiento y las artes latinoamericanas en general que cumple este Centro. Ello no significa que se ignoren los aportes de otras culturas, porque somos convencidos de que esas otras miradas son ineludibles para valorar nuestra propia especificidad continental. En ese sentido, en nuestras instalaciones se organizan diversas actividades (cine, teatro, conferencias, cursos, talleres, exposiciones, etc.) para promocionar y conocer manifestaciones culturales de variadas latitudes.

En nuestro planes inmediatos se cuenta una relación más intensa del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos con las diversas regiones del país. Para cumplir con esta meta de alcance inmediato, estamos organizando un ciclo de talleres que, bajo la responsabilidad de la Dirección de Estudios e Investigaciones, comenzarán a dictarse a lo largo de nuestra geografía nacional.

Instalación de la primera piedra de la Fundación Celarg, 21 de abril de 1980
Fotografía en blanco y negro
20 x 25 cm
Colección documental Museo Rómulo Gallegos, Fundación Celarg

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