Eneko Las Heras

De verdad hace mentiras, 2004

Papel, 2004

Santo Tomás, 2004

La oscuridad, 2004

Papel, 2004

Libertad de expresión, 2004

A puerta vacía, 2004

Golpe de estado, 2004
Irak, 2004
La caverna, 2004
Pensamiento complejo–único, 2004
Utopía, 2004

A mediados de junio de 2004, el New York Times pidió perdón a sus lectores por haber asegurado en los prolegómenos de la guerra de Irak que Sadam Hussein escondía armas de destrucción masiva.

Ignoro si sus lectores lo perdonaron y compraron el periódico al día siguiente como si nada hubiera pasado, pero imagino que así fue.

Hubiera preferido en todo caso que pidieran perdón al pueblo iraquí, a las familias de las víctimas de los bombardeos de una guerra que Bush justificó ante su pueblo y el mundo con una argumentación que el tiempo demostró falsa, pero que en su momento el citado diario certificó como cierta.

Por desgracia, este no es un caso aislado. Más bien parece ser la norma que rige, con modos más o menos descarados en la gran mayoría de medios de comunicación del planeta, al menos en los poderosísimos grupos mediáticos.

10.000 muertos en Irak, ¿20.000? ¿30.000? Me interesa establecer una relación directa entre ese periodista que negligentemente se limita a transmitir la realidad diseñada desde arriba y esos muertos reales, muy reales.

En Venezuela, por ejemplo, el poder económico ha intentado recuperar el poder político a toda costa y para convencer a importantes sectores de la sociedad, no ha tenido escrúpulos en manipular la información hasta límites intolerables.

De todo esto tratan los dibujos que ahora presento.

Tal vez ofrezca una visión excesivamente desesperanzadora de la profesión periodística, una profesión que amo y que creo absolutamente necesaria en el juego del poder.

¿Otro periodismo es posible? ¿Otras relaciones de poder?

Sí.

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