Peli

Vivanco's

Noticias, 2004

Como el avestruz, 2004

La razón del sueño, 2004

Pinocho Visión, 2004

Ventrilocuo

¡no!ticias

1.

Para cualquier ciudadano que vea televisión, escuche radio o lea periódicos y revistas, el antiguo límite trazado entre noticia, opinión y propaganda es evidentemente cada vez más difuso. Seguramente mucha gente ignora que desde hace tiempo la industria informativa del mundo ha incorporado nueva tecnología de punta importada en sus líneas de producción. La nueva capacidad instalada permite manipular genéticamente las moléculas de ADN de un hecho noticioso. Por ejemplo: un hecho luctuoso aislado —originalmente recabado como noticia por diligentes reporteros— puede ser reconstruido como situación catastrófica nacional. Una opinión empresarial o imperial de peso —mascullada entre cuatro paredes por cuatro gatos potentados— alcanza milagrosamente el estadio de opinión de las grandes mayorías nacionales. Las noticias magnificadas y las opiniones oligopólicas son instantáneamente repotenciables como publicidad, y viceversa. Un dispositivo laser ultra secreto posibilita la invención sobre la marcha de hechos noticiosos holográficos que nunca han existido y, contrario sensu, elimina de la realidad hechos que difieran del modelo informativo social encargado por el respectivo empresario. También las nuevas tecnologías reciclan en menos que canta un gallo al personal, logrando en tiempo record que sobrios muchachos recién egresados se transformen en vociferantes interrogadores policiales impertinentes, maleducados y agresivos, cuyo único objetivo es lograr que las declaraciones de la víctima coincidan con el modelo de realidad social postulado por su empresa comercial.

2.

Las nuevas herramientas de la comunicación globalizada han elevado al cuadrado o al cubo la preeminencia de la mentira como moneda corriente de la práctica social mundial. Como ninguno de nosotros puede establecer a ciencia cierta qué es verdad y qué mentira si sólo toma la industria informativa mundial como referencia, hemos llegado a que mucha gente duda si la cultura greco-romana-judeo-occidental, incluyendo a prohombres como Rómulo Betancourt, existió alguna vez sobre el planeta. De hecho hay ciudadanos que —guiados por la información industrial local— creen a pie juntillas que un personaje como George W. Bush es serio. O que Granier es alguien con ideas propias.

3.

He realizado humor gráfico para ser publicado en periódicos y revistas durante más de cuarenta años. Los periódicos, las revistas, los programas de radio y de televisión son parte de la industria de producción de mercancías informativas que abarca todo el planeta. Habitualmente se entiende que esta clase de materiales forma parte de los segmentos destinados a la opinión editorial, y es precisamente ahí donde mi trabajo gráfico fue publicado. Ya dije que la estructura de compilación, impenetración y difusión de la información noticiosa, de opinión y publicitaria manejada por la industria comunicacional —de la que se ve sólo productos finales tales como un periódico impreso, un programa de radio o una emisión de televisión— se parece mucho a una gran línea de producción de, digamos, chorizos, articulada como un  gran y sofisticado sistema de filtros escrupulosamente profesionales, cuyo objetivo real no tiene nada que ver con informar veraz, oportuna e integralmente al público. La línea de producción acomoda sucesivamente los hechos para que calcen dentro de la línea editorial de una empresa comercial de información con un nicho en el mercado. Algunos de mis dibujos han sido filtrados por aquí y por allá por el gran riñón editorial: censurados pues, sin eufemismos. La línea editorial es un lobo mercantil, politiquero y avaro disfrazado con la piel de cordero prístina de la libertad de expresión. Obviamente la tal línea apenas encubre el punto de vista histórico, comercial, político, crediticio y moral de los dueños y —para los que vivimos en algún patio trasero— de los dueños de los dueños, tal como quedó demostrado los días 13 y 14 de abril de 2002, en el que, estando dado que los dueños y los dueños de los dueños habían perpetrado un pustch P contra el presidente Chávez C, los filtros F redujeron sorpresivamente la realidad noticiosa publicable N a cero. Dije cero ¿ah? La nada negrísima, black hole con una fuerza de gravedad tan descomunal que no dejaba salir de Venezuela ni las noticias, ni la opinión, ni la publicidad transnacional generosa agradeciendo a Carmona la salvación nacional de manos del castrocomunismo. ¡Llegamos al punto tangencial equidistante situacional Q en que ninguna mentira con tecnología de punta pudo contravenir los hechos H! Sólo escaparon hacia el espacio comunicacional globalizado estructuras imaginarias, ingrávidas políticamente, tales como el ratón Mickey y Betty Boo.

4.

Precisamente debido a este Nuevo Mundo de omisiones, mentiras y verdades a medias, mucha gente cree que personajes míticos de la industria informativa local como el empresario Cisneros son seres humanos notables, seguramente influidos además por el artículo de fe fundamental del american way of life: dime cuánto tienes y yo diré urbi et orbi quién eres. El viejo truco de Citizien Kane. Empresarios de este calibre estarían en la cúspide de la cúspide social, reseñados en Hola, super ricachones con el típico poder discrecional de Don Corleone y una suculenta acumulación de super palacios, aviones, yates y colecciones de arte que no entienden. Pero la cruda verdad —evidenciada sobre todo en los últimos años de guerras púnicas emprendidas por el tirano imperial de Washington— los ubica apenas en algún nivel gerencial anónimo de las enormes y abstractas pirámides organizacionales imperiales, tales como las grandes empresas multinacionales estilo Enron o Shell; el Departamento de Estado; la Organización de las Naciones Unidas; el Gobierno Autónomo y Soberano de Irak o el de Unidad Nacional de abril. Sólo empleaditos gerenciales, correveidiles que van a su trabajo en limusina o jet pero inequívocamente segundones, ricachones provincianos del montón, potentados extra muros, fenicios insignificantes comparados con los verdaderos romanos metropolitanos: Cayo Turner, Publio Nason Gates o el mismísimo Claudius W. Bush, por cierto curiosamente parecido a las efigies conocidas de Calígula. No digo parecido a Nerón porque Mr. Bush ignora totalmente la existencia de la poesía. Ahora bien, si es así con los number one, ¿qué queda para el elenco secundario de los Otero, Zuloaga o Raveles? Imagínese Napoleón Bravo, Sergio Dahbar o Elides Rojas. ¡Kico! En esta superproducción imperial no les da ni para extras de El Manto Sagrado. Y seguramente de ahí la calidad bajo cero de las empresas de comunicación locales, en todo caso reflejos de sus casas matrices. No me refiero a su calidad técnica sino a su inequívoca preferencia por la metodología de la mentira repetida mil veces.

5.

En lo que a mi respecta, confieso hidalgamente que he tirado la toalla —calculo que por un buen tiempo— al mero centro del ring industrial comunicacional y retirado a mis cuarteles de invierno, coincidencialmente situados a la cuadra de Santa Inés, como dicen los marinos. Afortunadamente la tecnología cibernética permite la divulgación alternativa de humor gráfico vía internet, sin necesidad de disponer de grandes capitales para financiar la operación ni de depender de imprimatur empresarial alguno.

6.

Un excelente maestro chino del dibujo, Melón Amargo, contemporáneo de Rembrandt, afirma en su tratado de dibujo que la fuerza expresiva de un artista es directamente proporcional a la cultura que ha adquirido durante su vida, ya que cuando trazamos una línea sobre el papel hacemos visible nuestra mente. Shi Dao dice que debemos formar con disciplina extrema la mente y la muñeca que la expresa por medio del pincel y la tinta, única manera de plasmar fidedignamente el universo elaborado día y noche en la infinitud silenciosa de nuestra mente. La práctica tozuda de este método, que el maestro llama “de la pincelada única” ha dado algunos resultados publicados hasta hace poco por la industria de la comunicación y ahora de motu propio via internet. Escojo día tras día para ti fragmentos notables de la realidad política, social y cultural de nuestros pueblos presentes en mi mente para que, en la complicidad de las sonrisas, compartamos la crítica a los fétidos efluvios de las podredumbres de la Dinamarca planetaria y el entusiasmo por la utopía viable, el sueño concretable en un mundo mejor tal como el preconizado por el proyecto nacional de Chávez. De ahí que mis dibujos sean siempre políticos en última instancia, porque podredumbre y utopía son tensiones de las relaciones de poder ocultas —pero no obstante evidenciables— en la cotidianeidad siempre cambiante de la práctica social humana. Si la política es el arte de las relaciones de poder, una verdadera política de cambio social tiene que ver con el cambio de las relaciones de poder políticas, económicas y culturales hegemónicas, coincidencialmente detentadas por mampuesto —léxico lusinchiano— por los potentados comunicacionales segundones del patio, empeñados en demostrarnos infructuosamente que el modelo de realidad cocinado en su tecnología de punta comunicacional es más real que los huesos, la carne y la sangre roja con que nos topamos a granel e irrefutablemente en cuanto apagamos el televisor o la radio, utilizamos el periódico para envolver basura y salimos a la calle, a la vida del pueblo que somos.

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