Carmen Hernández

Coordinadota de Artes Visuales - Fundación Celarg

Viva México. Jorge Godoy. Presente

Para la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos resulta verdaderamente significativo contribuir a recuperar algunos signos claves de la historia cultural nacional al rendirle homenaje a Jorge Godoy (1931-1985), un mexicano residenciado en Venezuela que asumió la promoción de las artes visuales y de las artes escénicas como un compromiso con esta parte del mundo desde una perspectiva contextualizada y orientada a intervenir en el tejido social. 

Jorge Godoy, no solamente fue fundador de la Galería Viva México -uno de los lugares de intercambio y encuentro que se ha configurado en la memoria de muchos con el color de la añoranza- también ejerció su labor creativa en el mundo del teatro como director y docente. Su presencia solidaria continúa vigente en el trabajo de muchos de aquellos jóvenes artistas que encontraron un refugio a su posicionamiento crítico de la realidad. Algunas personalidades de las artes visuales como Jacobo Borges, Emiro Lobo, Elsa Morales, Aníbal Ortizpozo, Angel Peña, Maricarmen Pérez, Pedro León Zapata, entre muchos más, pueden dar testimonio de este apoyo incondicional y generoso. 

La Galería Viva México ha dejado una huella indeleble en nuestro imaginario con su historia construida sobre el reconocimiento del valor contenido en la pluralidad de voces y de maneras de decir. Como espacio alternativo incitaba a la cita de las expresiones más diversas como la obra gráfica en todas sus variantes, el dibujo, la cerámica, la fotografía, la pintura de ascendencia popular, ensamblajes, artesanía y otras modalidades poco apreciadas por el sistema del arte durante los años setenta y ochenta. Sin hacer distinciones, entre las amenas tertulias convivían las obras de grandes maestros con los jóvenes que comenzaban a  incursionar por la aventura del arte, a veces con propuestas  aguerridas en socavar estamentos institucionalizados del mundo sociocultural. 

La labor de Godoy privilegiaba el acto poético sustentado en el don del compartir.

Personalmente me reconozco como una de sus alumnas tocadas por este don, porque pude disfrutar de sus reflexiones que iban más allá de la historia y el método. La gentileza de su voz pausada y profunda nos paseaba por los escenarios más complejos y puedo considerarlo uno de los responsables de mi paulatino interés por descifrar el entramado mundo simbólico de lo femenino, cuando nos invitaba a incursionar por las imágenes de Casa de muñecas, dramatizadas por jóvenes que hoy son actrices muy reconocidas. Más que docente, Jorge Godoy era un visionario y un amigo que sembraba el deseo de la experiencia y apostaba a la fe en el acto creativo. 

Hoy, esta pequeña exposición que rememora la trayectoria de Jorge Godoy, puede ser comprendida como una pequeña traza de esa experiencia irrepetible tallada en la memoria, que nos trae la presencia del compromiso con la creación como una actitud fundada en el deseo de imaginar mundos mejores a partir de una constante solidaridad personal y colectiva.

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