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Philippe Pirotte (curador) |
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Objectif (Camouflage)[1] - English version |
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La
exposición Objectif [camouflage] se centra en la (im)posibilidad de transferencia
cultural dentro de una economía global del deseo, y apunta hacia las
nociones de "apariencia", "exotismo", e
"inaccesibilidad". La meta eventual de nuestro deseo no es la
satisfacción de una necesidad sino el reconocimiento de la actitud del
otro hacia el "yo". Sometido a la mirada que descentraliza el
sujeto, la actitud se relaciona de una manera ambivalente y compensatoria
con esa mirada la cual, como una forma de visión no-personal, parece
omnipresente en un panóptico universal. Otro punto de atención en esta
muestra es la dialéctica entre las cosas exhibidas y lo
performativo; una antítesis que llega a hacerse cada vez más borrosa
en la actual "globalizada" cultura de las artes visuales
contemporáneas. Objectif [camuflaje] no apunta a ilustrar estos fenómenos de manera documental, pero se acerca a la materia de una manera elíptica, creando un espacio de intensidad donde el contenido es revelado a través de los ecos y las confrontaciones entre las diferentes obras. |
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Startled (Sobresalto) (2001), uno de los trabajos de la artista venezolana Carla Arocha concebido especialmente para la exhibición, consiste de 7 espejos instalados en una esquina de la sala de exhibición que reflejan el entorno. Sobre estas superficies, formas circulares semi-transparentes son aplicadas en un juego que frustra parcialmente el reflejo y estimula un impulso del deseo. Los círculos nos recuerdan los ojos con sus pupilas y forman un ritmo animado a través de las diferentes superficies. El espectador-voyeurista en esta instalación se convierte automáticamente en un sujeto narcisista. Por la presencia y la seducción de los "ojos" semitransparentes, el deseo llega a ser objeto inevitable del viaje visual. Uno quiere ser visto de la misma manera como uno ve al otro. El voyeurista quiere ver lo que no puede ser visto: el o ella como objeto de deseo en los ojos del otro. La otra pieza de Arocha en exposición es Screen 2 (Pantalla 2) (2005). Aunque al igual que en Startled también existe el interés por investigar en el deseo voyeurista de ver y no ser observado, en este caso se le ofrece al espectador una “pantalla” vacía en la que puede proyectar sus deseos, como una suerte de espejo ciego en el que sujeto puede construir “libremente” los límites de su narrativa. |
Carla Arocha, Startled, 2001 |
Carla Arocha, Startled, 2001 |
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Carla Arocha, Screen 2 (Pantalla 2), 2005, Sala RG |
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El
voyeurismo es asumido en la video-instalación de la artista belga Vanessa
Van Obberghen, titulada Still Life (Naturaleza muerta) (2000),
como una posible interpretación del problema cultural del exotismo. Los
objetos en esta naturaleza muerta, algunas botellas, latas y tazas, son
colocados sobre el suelo, en una alfombra roja ricamente decorada. Esto es
continuamente filmado con una cámara fija y montado en loop, y
exhibido sobre una pequeña pantalla de lcd colgada a nivel del ojo. Nada
realmente pasa en esta escena, salvo alguna dinámica menor creada por una
mosca volando, un pie caminando y algún ruido circundante no muy
identificable, que interrumpe la tranquilidad de la imagen. Los colores de
la escena y el hecho de que estos objetos -los restos de un desayuno- se
coloquen en el suelo, nos dice que esta escena no pertenece a la tradición
occidental. La imagen llama nuestra atención hasta que nosotros nos
percatamos de que realmente no sucede nada. ¿Queremos perder nuestro
tiempo en esto? En un contexto occidental, la pérdida de tiempo es
experimentada ciertamente como algo negativo. Aquí, la posibilidad de
perder algo es ofrecida al espectador. ¿Pero podemos realmente, desde una
perspectiva occidental, comprometernos con esta actitud? Still Life es parte de una instalación más elaborada de Van Obberghen, llamada Waxale. Para esta instalación, Van Obberghen entrevistó a varias personas de origen senegalés para que definieran la polisemia de la palabra Waxale. En Wolof, un lenguaje históricamente oral el término, "wax" significa "hablar", "waxal" es el imperativo "habla!" y "Waxale" podría traducirse como "Nosotros podemos hablar acerca de (pacto)". “Waxale" es también una praxis que demanda una aptitud y actitud natural y la habilidad para improvisar verbal y físicamente. Esta es la forma más común de comercio en África occidental, una arena social donde el deseo de poseer algo (un producto o dinero) es igualado con el deseo de perderlo, y los valores fluctúan según las habilidades de negociación tanto del vendedor como del cliente. Tomando en cuenta que el espectador de la praxis del "waxale" sólo puede observar desde una distancia paradójica que es tan inaccesible como accesible, Van Obberghen intenta reproducir este proceso a través de su obra. Por ejemplo, el acto en sí del "waxale" no se muestra en las diferentes fotografías blanco y negro que representan escenas callejeras en Dakar y que forman parte de la instalación. La instalación también contiene una plataforma donde dos televisores parecen dialogar en una conversación. Sobre la pantalla las frases “Xuly bett – Xaly bett – Potu n’dox” (“Por qué usted está mirándome?” – “Porque usted está mirándome” – “no importa”), aparecen alternadas. Y en otro nivel más de configuración de la obra, aparece el sonido con las voces de los senegaleses definiendo “Waxale”. Todos lo que hacemos es contemplar sin la verdadera comprensión y satisfaciendo nuestra "lectura" cerrada. |
Vanessa Van Obberghen, Waxale, 2000
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Vanessa Van Obberghen, Waxale, 2000 |
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Vanessa Van Obberghen, Still Life y Waxale, 2000, Sala RG |
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Sería tentador ver el trabajo Madonnenfigur (Figura de Madonna) (1983) de la artista alemana Katharina Fritsch a partir del rol del objeto etnográfico, inmovilizado y mercantilizado, que es negado por la obra de Van Obberghen. Pero al confrontarnos con esta estatuilla, transitamos nuevamente por arenas movedizas, lo que imposibilita una interpretación afirmativa. A primera vista, muchas de las esculturas de Katharina Fritsch parecen ser no muy diferentes de los objetos vendidos en negocios de baratijas y tiendas turísticas. Como los artículos comerciales ellos nos recuerdan que Fritsch produjo estas esculturas en grandes cantidades. Éstos, objetos de arte, conocidos como múltiples, son diferentes a su contraparte industrial; son obras de arte originales. En un examen más minucioso, queda claro que Fritsch ha elevado de rango a estos objetos al alejarlos de su tradicional entorno, por su especial atención a la forma y al color. Madonnenfigur (1983) está inspirada en un modelo de Madonna que se vende cerca de la catedral de Lourdes, Francia, pero es totalmente evidente que no encontrará el visitante allí, esta estatuilla fluorescente para la venta. El brillante color amarillo y el arreglo de la figura en su pose frontal, de manera conjunta contribuyen a aplanar visualmente la tridimensionalidad de este trabajo, quitando así ligeramente la luminosidad aurática de la escultura tradicional así como removiendo su contexto original. |
Katharina Fritsch, Modonnenfigur, 1983 |
Katharina Fritsch, Modonnenfigur, 1983, Sala RG |
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Adrian Piper (EE.UU.) empezó su serie Funk Lessons: A Collaborative Experiment in Cross-Cultural Transition (Lecciones de Funk: un experimento colaborativo en transición de cruce cultural) en 1983, a partir de un impulso aparentemente idealista e ingenuo. El Funk es un género de música popular de raíces negras con sus orígenes arraigados en la música y danza “tribal” africana. Documentando el performance participativo de un grupo de estudiantes blancos de Berkeley University, el video muestra a Piper enseñándolos a bailar. “Mueva la cabeza de arriba abajo”, dice ella. “Agáchese de vez en cuando”. “La gente blanca puede bailar”, aparece en la pantalla. Sin embargo, usted queda convencido del absurdo del cliché del negro “nacido con ritmo” – tan tonto como prever a los entusiastas de Vivaldi como estrictamente blancos. El baile Funk es un idioma de comunicación interpersonal y de auto-expresión colectiva que permaneció largamente inaccesible a la cultura blanca en parte debido a sus paralelos y conexiones con el Movimiento de los Derechos Civiles en los Estados Unidos en los 60 y 70 y a los muy diferentes roles del baile social en la cultura blanca como en su opuesta cultura negra. Este video entrelaza tomas de una entrevista con Piper sobre la historia y el valor del funk con reveladoras escenas de un mar de danzas desinhibidas de estudiantes universitarios. Con estas lecciones de Funk, Piper intenta concienciar a los estudiantes de las cualidades inherentes y poco visibles del funk, como su colectividad intrínseca, participativa y socialmente unificadora entre culturas diferentes. La cultura blanca no puede apropiarse eficientemente del Funk porque éste implica reconocer las complejidades de la cultura negra, como las que están presentes en los modos del habla y en las convenciones de interacción propias de la música y el baile. En la exhibición el video de Lecciones de Funk funciona como un documento que llega a ser muy relevante en el actual frenesí de la comunicación intercultural del mundo del arte. Sin embargo, las actuaciones fueron concebidas didácticamente; visto el video retroactivamente se revela más el elemento de fascinación por algo desconocido. La ingenuidad de las lecciones es colocada en un dominio estético que se vuelve nostálgico frente a lo objetivado como “exótico”. En este sentido, ellos llegan a ser históricamente complementarios a la instalación Waxale de Van Obberghen. |
Adrian
Piper, |
Adrian
Piper, |
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La obra de Vincent Geyskens,
artista belga, lleva
la idea de la pintura como una piel hasta un extremo. La actividad pictórica
como acción del cuerpo en materia visual, es una perversión óptica de
la visibilidad. Pintando a partir de tomas de revistas, Geyskens usa el
pigmento como si éste fuera la carne de la imagen, una segunda piel, una
piel artificial a través de la cual se derrama la vulgaridad refrenada
del modelo en el papel brillante. La mediatización del deseo en forma de
imágenes es una abstracción de este deseo, creándose así una situación
en la que no hay ninguna relación directa entre el deseo y el objeto del
deseo. Encarnando la imagen en la pintura, haciéndola sustancial, se
viola su distancia, la devuelve violentamente a través de la obscenidad
en el reino de sexualidad. Así Geyskens llega al mundo del kitsch de la
iconografía publicitaria pornográfica, el cual usa como un fetiche,
exhibiendo en exceso la carne que le falta. |
Vincent Geyskens, Management 1, 2000 |
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Vincent
Geyskens, Selfportrait
(Autorretrato),
Selfportrait (Autorretrato) y Tache de beauté,
2000,
Sala RG |
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El
trabajo fotográfico Of Anthology (2000-2005) de Marco
Jacobs (Bélgica), impulsa un despersonalizado movimiento visual,
buscando arraigarse en un ambiente físico. Nosotros conseguimos ver sólo
fragmentos, la cámara parece palpar diferentes superficies; la idea de un
ambiente coherente permanece inaccesible. El montaje de los
"fragmentos" en una secuencia sugiere un espacio fílmico. Las
imágenes de Jacobs de las superficies del mundo se transforman en algo más:
las paredes se convierten en líquido, las piedras llegan a ser bocetos gráficos,
la profundidad se pliega en sí misma o apunta a una contradictoria
visualización, llegando a ser sustancia o incluso una frontalidad. La
continuidad esperada de un ambiente espacial resulta ambigua. La perfección
técnica de las impresiones parece venir del pasado, como cuando los
fragmentos de los monumentos en los cuadros rememoran una gloria pasada.
Estamos forzados a disfrutar la superficie de las impresiones en su
materialidad, pero la fascinación por la perfección meticulosa no nos da
acceso al origen de las imágenes. El recuerdo de una historia, un
narrativa lejana en estas fotografías es tangible pero sólo como una
suposición de una lógica inevitable, fuera de cualquier pista para una
reconstrucción plausible. |
Marco Jacobs, Of Anthology, 2000-2005 |
Marco Jacobs, Of Anthology, 2000-2005 |
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Marco Jacobs, Of Anthology, 2000-2005, Sala RG |
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White Light (2005), una intervención específica de Pascale Marthine
Tayou,
artista de Camerún, completa el conjunto de esta exposición. Este nuevo
trabajo mantiene un diálogo activando, literalmente, el intercambio
global, la traducción, y la no traducción. La cualidad distintiva de las
instalaciones site-specific de
Pascale Marthine Tayou incluye laberintos de la ciudad, graffitis, y
dibujos diagramáticos, todos colocados en dinámicas y caóticas
composiciones improvisadas de una lógica absurda y cotidiana. La
acumulación, un producto del gesto obsesivo de Tayou de coleccionar
parafernalia de su historia personal, particularmente trazando su historia
de viaje, representa un tipo de altar a la memoria y a la migración. En
este cuerpo de instalaciones urbano-marginales, Tayou emplea las ruinas
para ilustrar que la cultura es a la vez coleccionable e innecesaria. |
Pascale Marthine Tayou, La folle de Grand Chante encore Looobbhy, 1996 |
Pascale Marthine Tayou, White Light (Luz blanca), 2005, Sala RG |
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En una era donde el mundo cultural está obsesionado con los problemas
de la globalización, el post-colonialismo y las indemnizaciones de la
culpa histórica, el aspecto del deseo casi nunca es evaluado. Con esta
exhibición quisimos entrar en el mundo enrarecido del diálogo, con su
carga conflictiva implícita en lo efímero de la atención, como una
inmovilización temporal dentro de una economía de atracción e
inaccesibilidad permanentemente instalada. La exhibición intenta abordar algunos aspectos de nuestra aprehensión de la economía global del deseo dentro del contexto de territorios y espacios culturales inestables, y busca reinscribirse en una locación específica. En este caso, esta locación está constituida por la propia exhibición donde las obras de arte funcionan en una serie dinámica de interacciones que deben ser experimentadas que se despliegan en el tiempo. Notas [1] Una versión reducida de la muestra sin las obras de Vincent Geyskens y Pascale Marthine Tayou, se exhibió en Camouflage.Art. Culture. Politics, en Bruselas, Bélgica, del 11 de diciembre de 2001, hasta el 27 de enero de 2002, como una co-producción de objectif_exhibitions, apoyada por la Comunidad Flamenca, Bélgica; y Ccasa_Ccawa, Centro de Arte Contemporáneo de África del Sur y Occidental, apoyado por DGCI, Bélgica. |
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