-
- Dentro del amplio campo de lo cultural, el diseño de joyas parece imponerse como un segmento sumamente específico y sin embargo, resulta cautivante dentro del imaginario colectivo.
- Para la Coordinación de Artes Visuales resulta significativo invitar a Eleazar Molina a exhibir una de sus series más enigmáticas: Antenas, alas y patas. Este trabajo, que ya cuenta con más de diez años de investigación, se presenta como un proyecto cambiante si consideramos que fue expuesto por primera vez en 1990 en la Librería La Merced de Maracaibo y desde entonces, ha sufrido reinterpretaciones como si sus motivos estuviesen expuestos a una metamorfosis constante.
- La fascinación domina la mirada de su creador y es por ello, que más allá de su funcionalidad ornamental, estos insectos se muestran como acompañantes obsesos de un universo que nos trae al presente una naturaleza misteriosa. Desde los tiempos de la cultura egipcia, que brindaba especial culto a los escarabajos como símbolos de transmutación, estos seres han acompañado la imaginación de los artistas. Tal vez en la modernidad no gozaron de buena reputación y más bien fueron asociados con formas relativas a la abyección. Sin embargo, es posible comprender que estas hibridaciones, cuidadosamente elaboradas en materiales nobles, con sus volúmenes caprichosos y destellantes, activan sentimientos de fascinación también híbridos, en los cuales se cruzan antiguas y nuevas mitologías en torno a la visión de una naturaleza salvaje que cada vez resulta más ajena o extraña.
-
-
- Antenas, alas y patas son dispositivos para el desplazamiento y conocimiento del mundo: sentir, volar y caminar aluden al desplazamiento, aunque paradójicamente sea por medio de un procedimiento que privilegia la materialidad y la permanencia. En su destino como broches subordinados a sostener diferentes texturas, estos seres híbridos pueden actuar como evocaciones de una naturaleza efímera y en constante transformación.
-
-
-