Eugenio Espinoza

 

Venezuela

 

(volver)

La caída del guerrero, 2002
Carboncillo sobre papel de fieltro
180 x 120 cm

Coleccionar es algo que siempre me ha parecido una disciplina cultural derivada del mundo científico, donde los elementos a estudiar siempre están dispuestos para un continuo aprendizaje. En el arte, una colección es algo muy complejo. Especialmente por la variedad de sus manifestaciones artísticas.

Para esta muestra, he enviado un dibujo exhibido anteriormente y que consideré práctico para el transporte; aunque no se adapta  fácilmente a los requerimientos para formar parte de una colección. Omitiendo esta expectativa, creo que el hecho de trabajar con una imagen que de por sí pertenece a la gran historia del arte contemporáneo, introduce un elemento de ese espíritu en la memoria del espectador que está familiarizado con esta trayectoria.

Mi inquietud se suma a un viejo deseo, que compartía con Claudio Perna y Lourdes Blanco, en la vieja Sala Mendoza: el de abrir un espacio dentro de las estrictas limitaciones de conservación y curaduría, que se encargara de coleccionar obras de artes construidas con materiales efímeros, nuevos, peligrosos, incoleccionables, orgánicos. Esto adquirió dimensiones especiales cuando Mc Luhan dijo que el medio es el mensaje. Ahora que vivimos una época rodeados de materiales primitivos e industriales, y donde la creatividad ha sido desmistificada, liberada de sus amarguras, los materiales cumplen un papel fundamental, pues allí se genera una diversidad de soportes que refrescan la producción artística.

Pero coleccionar arte implica un riesgo muy grande, porque tiene que haber una razón o una dirección específica... Y aclarar esa dirección no es un trabajo sencillo hoy en día, requiere mucho conocimiento más que poder adquisitivo, requiere una sensibilidad muy especial, requiere un acercamiento muy inteligente a una época, a una generación ...a algo todavía desconocido y no comprendido del todo.

También coleccionar puede ser un trabajo creativo basado en la ausencia del objeto deseado, por lo tanto se procurarán alternativas que se acerquen a lo esperado.

Las colecciones que solamente trabajan con el espíritu didáctico, comúnmente caen en las sabanas del cliché... de lo mismo, de la falta de mirada...de la falta de señalar lo que se desconoce.

Yo estoy pensando... ¿cómo coleccionar arte, en una institución que no tiene los recursos?... ¿cómo continuar indagando en esa necesidad? ¿cómo elaborar prioridades que justifiquen esta necesidad? ¿por qué hay museos que no tienen colección? ¿cómo coleccionar el presente, lo inmediato? ¿cómo evadir el espíritu de una colección que es el producto de una disciplina burocrática?

Eugenio Espinoza

 

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