Sagrario Berti

Noviembre de 2001

Tránsitos

“Mirarse y mirar al mundo en el lago de cristal que sostiene entre las manos. Saber que en el vidrio azogado hay sombras, manchas, misteriosos jardines que no pertenecen a la realidad reflejada; que son -acaso- espejo del espejo... Saber que en aquel mundo –viva muerte, mentirosa verdad- la vida toma a veces profundidad de vida y la imagen, a veces, se convierte en adorno sombrío que miente tras sus rasgos la belleza dormida".

Guillermo Meneses1

La imagen fotográfica versus la digital

Apenas hace dos décadas que algunos fotógrafos recurrieron a los programas computarizados para crear, reproducir y almacenar imágenes. Y solo fue al final de la década de los ochenta, cuando los historiadores y críticos de arte comenzaron a analizar estos nuevos métodos de representación, a interpretar su difusión e incidencia en  el uso masivo de la imagen  digital y a definir los cambios de percepción en el espectador/usuario que ellas suponen.

La discusión se ha centrado en las imágenes fotográficas analógicas, “clásicas” y en las digitalizadas, “virtuales”. En cómo éstas han instaurado distintos modos de ver al simular situaciones que no tienen referente específico. En el medio fotográfico, estas “nuevas tecnologías”,  han sido introducidas como herramientas de creación que amplían y aceleran la posibilidad de construir imágenes, a través de la manipulación, alteración e intervención a la virtualidad que le ofrece la pantalla de la computadora y otorgan libertad a quien dispone de un programa. En el debate actual se comenta que estos sistemas electrónicos le permiten al “fotógrafo” no encontrarse atado a la cámara fotográfica convencional, al cuarto oscuro y a todos aquellos instrumentos ópticos y sustancias químicas que son básicas para obtener fotografías convencionales. Pero, el producto digital  por lo general, no posee la credibilidad y veracidad objetiva intrínseca de algunas imágenes fotográficas, de las documentales por ejemplo,  más bien se dice que oculta y anula la literalidad de ese género fotográfico, el cual por excelencia  certifica lo sucedido. Actualmente las dos tecnologías existen paralelamente, pero también simultáneamente en productos híbridos de reproducciones; Nayarí Castillo Méndez, es una de las artistas en Venezuela que las mezcla. 2 

Del grano al pixel

Castillo Méndez, acostumbrada a examinar las formas y el comportamiento de diminutos organismos, solo visibles con ayuda de un microscopio, es bióloga de profesión, en estas imágenes de la exposición Tránsito, se empeña  en trasladar y transformar los invisibles granos que conforman las gradaciones de grises continuos de la copia fotográfica en “blanco y negro”, a una superficie de manchas discontinuas. En un una primera fase de registro del sujeto, Castillo Méndez se aferra a la matriz del negativo fotográfico, e incluso imprime en “blanco y negro” la imagen captada con una cámara fotográfica ordinaria. En otra fase del proceso de impresión, utiliza un equipo electrónico de inyección de tinta para magnificar los rasgos de los retratados con salpicaduras que tiñen una superficie platinada. Sustituye los imperceptibles cristales de plata que forman las emulsiones de sensibles de la imagen fotográfica por  invisibles pixeles de color negro y forma irregular. Pero, estas manchas de tinta no producen, al ser ampliadas, nueva información como sucede con la fotografía ordinaria. Por ejemplo, en la película Blow up de Antonioni, adaptación del cuento Continuidad de los Parques de Julio Cortazar, el relato es narrado a través de los detalles que se  revelan con la ampliación en el laboratorio de la imagen. Estas manchas de Nayarí Castillo Méndez formadas de diminutos pixeles, según William Mitchell, poseen una limitada resolución, “no producen una información distinta a la que contienen”3. A la vez, estas impresiones electrónicas tienen la gracia de poder ser copias exactas; al contrario de la impresión fotográfica, que nacida para ser reproducción infinita,  cada duplicado, es diferente: posee variaciones mínimas de tonalidades que la hacen copia única y “original”; mientras que una impresión electrónica puede llegar a ser indistinguible de su original almacenado en la computadora.

Recurriendo a la apariencia de los materiales más antiguos usados en el primer proceso de impresión fotográfica, el mercurio y la plata del Daguerrotipo (1839), en Tránsitos, la artista hace que en la superficie nos miremos y reflejemos para compartir su acostumbrado reencuadre cuadrado y  a veces circular de la visión microscópica. Al mismo tiempo, Nayarí  preserva el negativo, continua atada a la matriz fotográfica. Sólo recurre al medio electrónico para imprimir estos rostros en manchas negras sobre una superficie platinada que esboza rasgos y rastros entintados. Castillo Méndez mantiene la analogía fotográfica y, la plasma utilizando materiales contemporáneos, industriales, simultáneamente  la representa en una  de las temáticas más antiguas en el lenguaje fotográfico, el retrato.

Tránsitos

En Tránsitos la creadora organiza un mosaico de espejos, diez imágenes de rostros captados desde muy cerca. Elimina en ellos la referencia del alrededor: son close ups que no podemos definir si nos aproximamos. Sí así ocurriese, nuestro ojo se sentiría extraviado buscando sentido en las formas irregulares de la mancha. Nayarí nos impone una distancia de observación y nos obliga a detenernos en al totalidad del mosaico donde se revelan las huellas “desde la imagen dormida entre las sombras” de la tinta.  

Nayarí Castillo Méndez nació en Caracas, en 1977; biólogo de profesión; actualmente es estudiante de Medios Mixtos en el Instituto Universitario de Estudios Superiores en Artes Plásticas Armando Reverón. Trabaja con fotografía, vídeo y también realiza instalaciones. Ha expuesto en Caracas desde 1997. Tránsitos es su primera exposición individual 


1 Tardío regreso a través del espejo, en Diez Cuentos, Monte Avila Editores, Caracas, 1979

2 Aziz + Cucher desde 1990 trabajan con la representación de imágenes combinando las dos tecnologías y Alexander Apóstol, siguiendo el interés que demuestra en su producción fotográfica de intervención y manipulación, desde el año pasado, recurre a la hibridez.

3 Citado por Savedoff Barbara en Tranforming Images, how photography complicates the picture, Cornell University Press, 2000. pg. 106

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